JUANES

Nuestro querido Juanes cumplió 43 años el pasado 9 de agosto y para celebrar a la distancia con uno de los artistas más queridos de nuestro país, nos dimos a la tarea de encontrar algunas de esas canciones exitosas de su carrera, no solo como solista, también con su recordada banda Ekymosis.

Esta antioqueño comenzó su carrera musical desde muy niño, antes de saber que le gustaba la música o que esta se convertiría en su futuro. Sus hermanos mayores guitarreaban, y en su casa siempre estaba sonando algo de Gardel o Los Visconti.

De niño, además de comer papas como desesperado, Juanes acompañó a sus hermanos a un concierto de Los Visconti en el Teatro Pablo Tobón Uribe de la ciudad de Medellín, y fue en ese momento en el que el más pequeño de los Aristizabal, se dio cuenta que por ahí era.

Las bombas explotaban en el país, en aquella época oscura del narcotráfico que apenas estaba comenzando cuando Juan Esteban se une con algunos de sus amigos y crea una banda de metal a la que llamaron Ekhymosis, un nombre agresivo que no es otra cosa que un término médico que es sinónimo de hematoma.

Para que se viera más amenazante, cambiaron la “Q” por la “K” y además, seguramente pensando en la “H” intermedia de bandas gringas del mismo género, decidieron ponérsela justo después de la letra “K”.

Con Ekhymosis , Juanes vivió sus primeros conciertos, sus giras nacionales y conoció el éxito radial gracias a “Solo” la única balada del disco “Niño Gigante” grabado a finales de los años 80.

La banda con el tiempo empezó a cambiar de sonido, era la evolución natural si querían ser reconocidos por más personas. Muchos, incluso dentro de la agrupación, no estuvieron de acuerdo, pero finalmente Ekhymosis sonó distinto, pero con talento y sabor.

Cuando la agrupación se acaba Aristizabal quedó desubicado. Quedarse en Colombia mirando a ver que pasaba no era una opción. Grabó un par de canciones, una de ellas con Silvia O, llamada “Ya nada es”. EL futuro estaba lejos “en la USA”.

Llegó a dormir en un tapete en la casa de su amigo Memo. Tirado en el piso y comiendo arroz sancochado con agua de la llave, Juanes supo lo que significaba luchar duro para alcanzar sus sueños.

En una situación como esta, cualquier mamá le habría recomendado a su hijo consentido que regresara al país, a emplearse en algo, o a intentar, pero doña Alicia, haciendo gala de su autoridad de matrona paisa y tal vez con el corazón destruido, le exigió a Juanes que se quedara, que no desfalleciera.